Juego
Habiendo conocido a Alicia no pude menos que pensar en tomates. Es que sus cachetes colorados y redondos traían a mi conciencia cientos de esos deliciosos frutos. Jaime, por su parte, me recordaba a berenjenas, tal vez por su nariz, tan turca y prominente.
No es que fuera fanático de vidrieras llenas de verduras y que las viese en todos lados. Sin embargo, las hortalizas saltaban ante mis ojos en cada persona que me cruzaba.
Todo comenzó cuando, tocando el contrabajo en uno de mis conciertos, una mujer de grotesco sombrero con frutas me despertó el apetito de comer vegetales. Desde ese momento a cada persona le veo cara de verdura o fruta.
Preocupado, llamé por teléfono a mi psiquiatra, que de tanto comer caramelos, me recordaba a una manzana. Creo que mi problema le fastidiaba un poco porque pasado un tiempo dejó de anotar en su cuaderno cuando le hablaba, así que me enojé y dejé la terapia.
A pesar de eso, todo se solucionó cuando conocí a Sofía ¿Se parecía a una pera? No.
----------------------------
Esto lo escribí jugando en el taller de literatura. Me divertí tanto que decidí subirlo.
Besos varios para todos! (Sí, estoy mimosa)
